Aquí encontrarán los libros que leo. Se trata de una bitácora de lecturas sin más pretensiones que las de aconsejar a quienes me piden consejo. Mi recomendación es mi experiencia. Junto al libro pongo algún comentario.Atril es el lugar en el que leo; leer con un lápiz en la mano es una vieja costumbre. Vladimir Nabokov solía hacerlo así. Les auguro un execelente viaje con un libro en la mano para traspasar el límite de la realidad y entrar en la ficción. "Fiction pure joy""
16.11.12
“Parecen
eternos, dijo tras una hora de contemplar los volcanes en silencio. Son lo más
cercano a la eternidad que conocemos. Ni tus lagrimas van a durar tanto”, dijo
Prudencia. “Ni mis lagrimas - Isabel había dejado de llorar- Espero que ningún desamor
sea tan largo. Pero mi breve paso por el cielo, ese sí que duró tantísimo.
Tengo a estos volcanes de testigos. Ninguna eternidad como la mía. Y es con
esta última frase como titula su relato Ángeles Mastretta, una de las coces
femeninas más fuertes de la narrativa
mexicana, autora de “Arráncame la vida”, llevada al cine por Roberto Sneider.
Haber
amado es haber vivido de verdad, como ella amó a Javier Corzas, con intensidad pura,
pero aun esa eternidad en la que Isabel creía que se había instalado, termina.
Prosa convulsa, metáforas que van al ritmo del baile, pasión de la
protagonista. Es una danza continua el recorrido por estas pocas y bellas páginas,
editadas en Temas al Margen, de Temas Editorial, Argentina. Se lee en un suspiro.
No tiene parangón en la prosa española. La fuerza de la palaba y de la imagen
en esta escritora nacida en Puebla y a la Juan Rulfo le animó a escribir. Uno
entiende por qué le hizo esta recomendación. Para Ángeles escribir es respirar
y lo hace en estilo puro, con preciosismo. Un vendaval de sentimientos…Mirad
cómo empieza. Nada más que en la primera fase, ya uno se mete los olores por la
nariz, como en el resto del relato: “Isabel Arango creció intensa y desatada
como el olor del café”
15.11.12
Julián Barnes. "El sentido de un final". Anagrama. 2012. Premio Man Booker.
Al escritor
Julián Barnes (Leicester, 1946) le vienen inquietando las cuestiones que
suelen inquietar a quienes cruzan el umbral de los 50. Son los temas como la
muerte ( abordado en “Nada que temer”), o el amor que irrumpe a una edad madura
y llega como un vendaval que pone todo patas arriba ( Antes de conocernos” ),
el triángulo amoroso “ Hablando del asunto”) y otras de sus novelas, once en
total, todas en Anagrama. Solo he leído estas que os digo. Ahora toca el
tema de la memoria en su nueva novela, recién publicada por, Anagrama. “El
sentido de un final”, galardonada con el premio Man Booker, que ha destacado a
grandes escritores de habla inglesa desde que comenzó en 1969. La he leído estos días y no se hace pesado, aunque quienes quieren historias no insinuadas, sino excesivamente explicadas, quedarán defraudados. esta es una historia de grandes sentimientos en los que el lector entra y empieza a seguir los guiños de la sugerencia. Hay momentos en los que el retrato piscológico es tal que la identificación con el lector y sus sentimientos ocultos, puede ser un arma que engancha
Es una
novela sobre la memoria, los ajustes con el pasado, en sentido de toda una vida
vista desde la atalaya de la vejez. Una vida recordada y un remordimiento que
aflora cuando llega a manos del protagonista, cuarenta años después, una carta
que nunca debería de haber escrito. Remordimiento significa volver a morder. La
memoria en clave de remordimiento es capaz de poner patas arriba el sentido de
toda una vida. “Todos sufrimos algún
daño, de uno u otro modo… Algunos admiten el daño y tratan de mitigarlo;
algunos pasan sus vidas tratando de ayudar a otros que están dañados; y luego
están aquellos cuya mayor preocupación es evitar más daño, a cualquier costo. Y
ésos son los implacables, y de los que hay que tener cuidado”. Y agrega: “Y eso
es una vida, ¿no es verdad? Algunos logros y algunas decepciones”.
Es un libro con asomo de ensayo, algo muy propio del Barnes
escritor que ya novelas como “Una historia del mundo en diez capítulos y medio”
ya había hecho. Este estilo junto con los esbozos de novelas literarias como el “Loro
de Flaubert” o “George and Arthur”, suelen ser habituales en él. Su micro literatura
en relatos como la “Mesa de limón” muestra al Barnes más literato que
ensayista.
Esta
novela dedica varias páginas a reflexiones sobre el pasado, el futuro, las
acciones que uno protagoniza, las decisiones que uno no toma. El protagonista
reconoce que es posible ser nostálgicos sobre penas recordadas, así como
placeres recordados. Pero lo que lo perturba es la sensación de no poder ser
coherentes o no poder tener un punto de apoyo respecto a nuestra propia vida:
“Pensé… que podía volver al inicio y cambiar las cosas. Que podía hacer que la
sangre retrocediera en su flujo”.?”.
27.10.12
“Las dos amigas y el envenenamiento” El Acantilado, 2007
El
nombre del escritor alemán de origen judío Alfred Döblin está unido a su “Berlin,
Alexander Platz”, lugar en donde ejerció como psiquiatra largos años. Recientemente
Edhasa ha publicado también sus dos tomos “Noviembre 1918: Burgueses y soldados
y El pueblo traicionado”. El médico que fue en la Gran Guerra vuelve en esta
obra. No obstante Acantilado sacó hace tiempo a la luz un bello relato: “Las
dos amigas y el envenenamiento”, basada en un hecho real y que nos acerca a la
novela -crónica periodística como hiciera Capote con “A sangre Fría”.
Aquí es el médico psiquiatra
el que se acerca al hecho real. Döblin narra un hecho acontecido en Berlín en
los primeros años veinte, cuando una mujer maltratada confabulada con su amante,
decide matar a su esposo. Sobre esta turbulenta historia el autor construye una
soberbia narración sobre tres vidas tumultuosas y la manera en que éstas se
entrelazan fatalmente hasta conducir a un aciago final. Los hechos narrados,
por su condición de, pueden juzgarse a priori como actos horribles y
censurables, no obstante, Döblin los expone sin juzgarlos, presentando a los
tres protagonistas como víctimas, cada uno en un grado y de una manera
distinta. Döblin huye del artificio. Dice: “Mas información, mas critica, menos
artificio y menos adorno” Es uno de sus lemas y de lo que aconsejaba a los
escritores.
Su
preocupación por el alma humana llega a todas sus obras. En 1926 pronunció una
conferencia en Berlín, con motivo del setenta aniversario del nacimiento de
Freud y en ella dijo: “El alma humana vagaba por el mundo desde mucho siglos atrás,
expulsada por médicos y psicólogos. Había buscado refugio en los poetas y también
en los sacerdotes…El sacerdote la llevo al devocionario. El poeta le ofreció el
brazo y fueron juntos a pasear por los pardos. Freud la hizo entrar en su
consulta, cerró la puerta tras ella y le dijo que se quitara el sombrero y se
desnudase (…) el alama, asustada se quedo en la puerta hasta nuestros días y no
se ha quitado el sombrero”
En
esta novela hace pasar el alma de los tres condenados y la acuesta en el diván.
Cuenta los hechos con objetividad, narra los detalles, muestra todo como
aconteció. No deja lugar a opiniones, el narrador se separa del relato.
Objetividad pura. Después, ya en el diván, lo que es la segunda aparte de la
novela, entra a saco y extrae consecuencias. Se adivina en esta obra su interés
por el entorno….Ya aquí está su Berlin Alexanderplatz sembrado.
Y
esa capacidad para describir una psicología, e incluso un alma, de manera tan
matizada y perfecta, sin juzgar jamás y demostrando siempre un enorme respeto
por todo lo insondable que ésta alberga; esa manera de indicar que el dolor, la
repulsión y el rechazo que los actos humanos más reprobables generan, también
afecta a quienes los cometen, con el agravante de que, al horror del hecho en
sí, ellos suman el espanto de los actos que le precedieron y que quien juzga
desde fuera no ve; todo esto, decía, es lo que convierte esta obra en magistral
y su lectura en obligatoria.
Döblin
se convirtió al catolicismo en donde encontró la compresión del alma humana y
el profundo deseo de no juzgar….
uy adecuado el comentario de Meyer al final de la novela.
14.10.12
"El Jardin de los Finzi-Contini", de Giorgio Bassani:
Se cumplen ahora 50 años de la publicación de la novela más
famosa de Giorgio Bassani:El Jardin de los Finzi-Contini. Con ella, el autor, de origen judío, nacido en Bolonia pero afincado en su adolescencia en Ferrara, obtuvo el Premio Viareggio. En esta obra encontramos una completa
expresión de su mundo formal y estilístico, así como la experiencia
moral, intelectual y política del momento. Usa la memoria lejana para evocar la realidad de
la burguesía rica y judía de Ferrara durante el fascismo una vez
promulgadas las leyes raciales. Vittorio de Sicca transformó en película esta novela, aunque Bassani
siempre mostró sus reticencias hacia ella.El primer borrador de
la novela fue redactado en Santa Marinella, cerca de Roma y el autor la incluyó en su ciclo de la "Novela de Ferrara" cuando en 1980 publicó su obra definitiva.
En el Jardín de los Finzi-Contini, Bassani, rememorando la Ferrara de su juventud,
narra en primera persona la relación de amistad que un joven judío (en el que
parece verse reflejado el autor) entabla con los hermanos Alberto y Micòl
Finzi-Contini, pertenecientes éstos a una familia judía de la alta burguesía
ferraresa que vivía de espaldas a la realidad política italiana, a pesar de
sufrir las leyes raciales fascistas. Como en muchas obras neorrealistas, el
argumento es sencillo y no suceden grandes acontecimientos durante la novela:
sólo se muestra lo cotidiano. El protagonista recuerda con nostalgia esa
época en Ferrara: el jardín de los Finzi-Contini es para él símbolo de un
tiempo feliz que ya no regresará; también es el lugar donde tuvo un amor
imposible, Micòl, de ahí que la novela acabe cuando ya no la vuelve a ver más,
al ser ésta enviada, junto a sus padres, a un campo de concentración, primero
en Italia y luego en Alemania.
28.8.12
"Solo en Berlín", de Hans Fallada
Nacido como Rudolf Ditzen en 1893 cerca de Berlín, pero mundialmente conocido como Hans Fallada, durante décadas permaneció olvidado. Sin embargo, su obra ha sido recuperada recientemente en todo el mundo y ha sido reivindicado como uno de los más destacados autores que han dado las letras germanas del siglo XX. Gran y lúcido crítico de la sociedad que lo rodeaba, Hans Fallada fue testigo de los importantes acontecimientos que sacudieron a Alemania durante la primera mitad del siglo. En 1920 debutó como novelista con El joven Goedescha y en 1932 alcanzó la fama internacional con Pequeño hombre, ¿y hora qué?, su novela más conocida. Durante la época del nazismo fue considerado «autor no deseado» y vivió retirado en una pequeña finca en Mecklemburgo. Forzado por las penurias económicas, Hans Fallada escribió su última novela, Solo en Berlín, en apenas veinticuatro días, y fue publicada en 1947, unos meses después de su muerte debido a una sobredosis de morfina. Tras su éxito, se hizo una adaptación teatral y cinematográfica. Actualmente, Solo en Berlín se ha reeditado en Alemania y publicado en muchos países europeos y Estados Unidos con un éxito rotundo.
31.5.12
Me estremezco escribiendo, como César Aira en sus novelas breves
Estoy escribiendo estos días a ritmo de fado. Es un relato sin orden ni concierto, mezcla de libertad y disciplina; reflexión e invención. Escribo como si tocara las teclas de un piano. Empiezo por prosa y termino con poesía. El fado me arranca la voz de adentro. Salto de un tema a otro. Y me había bloqueado. Fado me tenía varado en la playa de la ficción: planteamiento, nudo y desenlace. Pero tenía hambre de estilo, quería romper con el estilo. No escribo para publicar. escribo para vivir.
De pronto, me encuentro leyendo “El congreso de literatura” ( Mondadori) de Cesar Aira, el argentino que ha destrozado los géneros en sus novelas cortas, como hizo Sergio Pitol. También el Carlos Fuentes de “Aura”. Asisto al congreso que propone César…y me pongo como un loco a escribir, a soltar el fado que hay dentro, a tocar el piano con las teclas del ordenador….la melodía es impresionante. No se puede leer el texto sin escuchar el fado. Y el relato sigue como un ejército en el campo de batalla, como la ola que se viene encima mientras corremos a la playa, como el fuego que destroza, como el viento que pone todo patas arriba, como el grito que te pone en pie. Fado te pone las pilas, te enerva, te da alas....
De pronto, me encuentro leyendo “El congreso de literatura” ( Mondadori) de Cesar Aira, el argentino que ha destrozado los géneros en sus novelas cortas, como hizo Sergio Pitol. También el Carlos Fuentes de “Aura”. Asisto al congreso que propone César…y me pongo como un loco a escribir, a soltar el fado que hay dentro, a tocar el piano con las teclas del ordenador….la melodía es impresionante. No se puede leer el texto sin escuchar el fado. Y el relato sigue como un ejército en el campo de batalla, como la ola que se viene encima mientras corremos a la playa, como el fuego que destroza, como el viento que pone todo patas arriba, como el grito que te pone en pie. Fado te pone las pilas, te enerva, te da alas....
29.4.12
Lisboa. Javier Morales Ortiz ( Editora Regional de Extremadura Mérida, 2011)
Lisboa, un libro de relatos de Javier
Morales Ortiz (Plasencia,
1968), publicado por la Editora Regional de Extremadura. Se trata de un pequeño
volumen que contiene cinco cuentos, que se leen rápido y con tensión…con
deleite. Toda la literatura rusa está resumida en el “Capote” de Gogol. No sé
si para inocular en los jóvenes el vicio lector, no sería el relato corto el
mejor camino. Bien ambientados, estos cuentos se adentran en el alma del hombre
y la mujer contemporánea. Vivo retrato de la realidad. Bien resueltos los
diálogos, deja un sabor de cuestiones…Son relatos abiertos, pulpas de grandes
novelas que pudieran desarrollarse desde este esquema que es el cuento. Si nos
estremecemos leyendo a Carver, no dudo que también leyendo a Javier Morales
podéis acabar con una sonrisa en la boca. Sabe mucho este chico del alma
humana. No diría cuál es el mejor de los cuentos recogidos por esta editorial
extremeña, la misma que publicó un día “Te me moriste” de José Luis Peixoto….una
joya donde las haya….No destripo el contenido, solo invito a ir a la librería y
comprarlo. No es un libro para leer en el metro, sino para tomarlo, como una
píldora, antes de ir a dormir. El sueño no te llegará hasta que no hayas leído los
sugerentes finales….Ya me cuentas.
" El reposo del guerrero", de Rochefort Christiane
Si
hay que buscar una frase que enganche para la lectura de la novela “El reposo
del guerrero”, de Rochefort Christiane , podemos elegir esta: "Amar
demasiado no significa amar a muchas personas con mucha frecuencia ni sentir un
cariño muy profundo por una persona sino obsesionarse por alguien, de tal
manera que esta obsesión controle las emociones y las conductas, ejerciendo una
influencia negativa sobre la salud y el bienestar" .Libro maldito, prohibido en su época. Provocador de
una dura polémica entre feministas de fines de los 50, narra el descenso a los infiernos de una mujer pequeño burguesa de la mano de un hombre, suicida y perverso, para alcanzar finalmente la
redención. Libro rescatado del olvido a raíz de un encuentro fortuito
de esos a los que nunca se debe renunciar. Esta es la historia de un amor desviado.
Durante
su lectura uno recuerda ecos de la sobras de Malcom Lowry y ese pequeño librito
de la Sagan “ Tóxica”. Vale la pena leer este libro del que os dejo algunas
frases sueltas que he ido subrayando en su lectura. Veréis que encierra una manera de concebir el amor ,
propio de la revolución que en estos temas empezaron a ocupar la narrativa después
de la II Guerra Mundial. Fue escrito en 1958 y con el concepto de que poco se podía
escribir después de la sangrienta guerra.
Estas frases pueden servir de anzuelo para que te adentres en este
pequeño libro de unas 200 páginas con esta frase de César Vallejo al inicio: “
Dejadme, dolor, di lo queréis, mas dejadme despierto el sueño”:
-
“No es que ames demasiado sino mal. Porque
amar es crecer juntos, no uno arriba y el otro abajo”
-
“Tú eres una persona en búsqueda del
enamoramiento, eso en si mismo no es algo malo. Lo doloroso, para ti, es que no
logras alegría sino euforia, que no es amor sino "algo".
-
“Una relación es adictiva cuando te daña,
perjudica tu salud-toda tu salud- y sin embargo no puedes abandonarla. Si tú
eres adicta al amor soportarás increíbles cantidades de sufrimiento en las
relaciones que establezcas.”
-
Quien ama demasiado sufre. Quien ama
demasiado se anula como persona.
-
Es común que- en este tipo de vínculos -
sientas que hay lazos muy fuertes que los unen. La sensación de amor resulta
incomparable (es el hombre/la mujer de mi vida); pero el tiempo hace aflorar
esas situaciones no resueltas .Esas deudas tan antiguas, contigo misma/o, que
hacen que esta relación, también, fracase.
-
Eres una persona que tiene mucho miedo a
la soledad. A estar solo/a contigo y, sobre todo, encontrarte.
-
La persona inaccesible es como una droga:
te atrapa.
-
Seguramente vives en una continua
ansiedad, con mucho dolor, donde el pan de cada día es el esfuerzo por lograr
la atención del hombre, de la mujer que" elegiste".
-
Que crees haber elegido.
-
Tú crees que:"Estar enamorado es
sufrir"
-
Y luego, además, te esfuerzas para que el
otro cambie sin saber que eres tú mismo quien debe hacerlo. Peor aún: sin saber
que el verdadero amor también es posible
-
-Tomar conciencia de tu enfermedad es más
fácil que sufrir esta vida que impone el amar demasiado
-
-No te engañes más, amando
equivocadamente, buscando, desesperadamente, no ver qué pasa contigo.
-
Si eliges recuperarte, si recorres el
camino hacia la recuperación dejarás de ser un hombre o una mujer que sufre por
amor. Pasarás a ser una persona que se ama lo suficiente como para evitar el
dolor.
25.4.12
"Resistencia", de Rosa Aneiros
Rosa Aneiros forma parte de un grupo de narradoras gallegas emergentes, que en aquel entonces estaban superando la invisibilidad. Resistencia aparece ahora traducida al español, en una edición fresca de Faktoria K, sello editorial de Kalandraka.
El lector advertirá ya en la dedicatoria que Rosa Aneiros fabula para todos aquellos, hombres y mujeres, que dieron y siguen dando la vida por la libertad. Y de una manera muy especial para los presos políticos encarcelados durante cuarenta años en la prisión militar de Peniche ( Portugal ) por el único delito de ser fieles a sus ideas. También para Álvaro Cunhal, símbolo de la resistencia en el país vecino durante las Dictaduras de Oliveira Salazar y Marcelo Caetano. La novela nos sumerge pues en la realidad y en la ficción del país vecino. En la historia política, social e incluso sentimental del Portugal de la Dictadura y de la Revolución de los Claveles. Y lo hace la autora con una fabulación memorable, con una novela que es literatura con mayúscula y nos regala una historia que cumple con aquel requisito que exigía Susan Sontang: el requisito de la necesidad, porque como dice uno de sus personajes, la memoria es nuestra resistencia contra las vejaciones que sufrimos.
Resistencia, a través de una singular saga familiar, aunque focalizada en la pareja formada por Dinis y Filipa, nos hace recorrer prácticamente toda la historia social y política del Portugal de las Dictaduras Fascistas del Estado Novo. Una voz narradora omnisciente, que relata en tercera persona, introduce poco a poco al lector en la esencia de una historia que acontece en el oeste oceánico portugués, en la Marinha Grande, tierra rebosante de los olores bravíos de un Atlántico voraz y sumergida así mismo en la crueldad estremecedora de la cárcel de Peniche. En el primer escenario brota y florece la historia de amor entre Dinis, hijo de soltera y obrero en una fábrica de vidrio, y Filipa, una joven perteneciente a la pequeña burguesía. En el segundo, nos encontramos con el paradigma de toda la represión política ejercida por la Dictadura salazarista sobre cuerpos y almas. Y también con la imagen, testimonios escritos en el museo de la fortaleza, a partir de los cuales desenvuelve la autora la historia central de Resistencia. Una historia que pretende ser, no la negación de la realidad, sino su explicitación. Las páginas que nos regala Rosa Aneiros se hallan suturadas por una invisible cadena de terror y otra de épica. Transitan por los capítulos del relato inmensos lotes de dramatismo, de pasión, inquietud, pena en los corazones, de violencia, derrotas, crueldades sin límite. Y otros rebosantes de utopías, complicidad y luchas fervientes por la libertad. Y personajes inolvidables como los que forman la pareja de protagonistas principales, o doña Leonor y muchos otros, entre ellos la mujer que sola en el mundo, sometida y humilde, vive la epopeya de los revoltosos.
Y al final, resistencia. La resistencia de los vencedores que lo perdieron todo, menos su dignidad, en la defensa de sus ideales. Resistencia de los protagonistas, tanto política como ideológica. Resistencia en sus sentimientos en sus sueños, en sus promesas, en su futuro.
Rosa Aneiros resuelve la trama con un final inesperado y escalofriante, en un capítulo (“ De cuentas saldadas y otras mentiras”) realmente antológico que pone el punto final a una novela construida con una arquitectura lineal, que no le ofrece ningún obstáculo al lector; con una prosa a la vez natural y evocadora, llena de vigor, que obliga a vibrar a la lengua, reventando todos sus registros y sin desdeñar ciertos adornos líricos y artificios de carácter visual. Esto es Resistencia, una novela que nos reconcilia con la literatura en un momento menesteroso.
El lector advertirá ya en la dedicatoria que Rosa Aneiros fabula para todos aquellos, hombres y mujeres, que dieron y siguen dando la vida por la libertad. Y de una manera muy especial para los presos políticos encarcelados durante cuarenta años en la prisión militar de Peniche ( Portugal ) por el único delito de ser fieles a sus ideas. También para Álvaro Cunhal, símbolo de la resistencia en el país vecino durante las Dictaduras de Oliveira Salazar y Marcelo Caetano. La novela nos sumerge pues en la realidad y en la ficción del país vecino. En la historia política, social e incluso sentimental del Portugal de la Dictadura y de la Revolución de los Claveles. Y lo hace la autora con una fabulación memorable, con una novela que es literatura con mayúscula y nos regala una historia que cumple con aquel requisito que exigía Susan Sontang: el requisito de la necesidad, porque como dice uno de sus personajes, la memoria es nuestra resistencia contra las vejaciones que sufrimos.
Resistencia, a través de una singular saga familiar, aunque focalizada en la pareja formada por Dinis y Filipa, nos hace recorrer prácticamente toda la historia social y política del Portugal de las Dictaduras Fascistas del Estado Novo. Una voz narradora omnisciente, que relata en tercera persona, introduce poco a poco al lector en la esencia de una historia que acontece en el oeste oceánico portugués, en la Marinha Grande, tierra rebosante de los olores bravíos de un Atlántico voraz y sumergida así mismo en la crueldad estremecedora de la cárcel de Peniche. En el primer escenario brota y florece la historia de amor entre Dinis, hijo de soltera y obrero en una fábrica de vidrio, y Filipa, una joven perteneciente a la pequeña burguesía. En el segundo, nos encontramos con el paradigma de toda la represión política ejercida por la Dictadura salazarista sobre cuerpos y almas. Y también con la imagen, testimonios escritos en el museo de la fortaleza, a partir de los cuales desenvuelve la autora la historia central de Resistencia. Una historia que pretende ser, no la negación de la realidad, sino su explicitación. Las páginas que nos regala Rosa Aneiros se hallan suturadas por una invisible cadena de terror y otra de épica. Transitan por los capítulos del relato inmensos lotes de dramatismo, de pasión, inquietud, pena en los corazones, de violencia, derrotas, crueldades sin límite. Y otros rebosantes de utopías, complicidad y luchas fervientes por la libertad. Y personajes inolvidables como los que forman la pareja de protagonistas principales, o doña Leonor y muchos otros, entre ellos la mujer que sola en el mundo, sometida y humilde, vive la epopeya de los revoltosos.
Y al final, resistencia. La resistencia de los vencedores que lo perdieron todo, menos su dignidad, en la defensa de sus ideales. Resistencia de los protagonistas, tanto política como ideológica. Resistencia en sus sentimientos en sus sueños, en sus promesas, en su futuro.
Rosa Aneiros resuelve la trama con un final inesperado y escalofriante, en un capítulo (“ De cuentas saldadas y otras mentiras”) realmente antológico que pone el punto final a una novela construida con una arquitectura lineal, que no le ofrece ningún obstáculo al lector; con una prosa a la vez natural y evocadora, llena de vigor, que obliga a vibrar a la lengua, reventando todos sus registros y sin desdeñar ciertos adornos líricos y artificios de carácter visual. Esto es Resistencia, una novela que nos reconcilia con la literatura en un momento menesteroso.
6.2.12
PEREC: La vida instrucciones de uso"

Esta Navidad me decía un amigo que debía leer, “La vida instrucciones de uso”, de Georges Perec. Lo busqué y, como siempre lo encontré en “Tipos infames” Georges Perec siempre fue un escritor que me atrajo, no ya por su genialidad a la hora de escribir sobre diversos temas sino por su manera de involucrar al lector en que le interese cualquier cosa, por nimia que sea de las que relata. No sé como clasificar este libro, puede ser una novela o simplemente una relación de objetos y de personas, un acta notarial de lo que se encuentran en un edificio, al cual le ha quitado la fachada y lo deja al descubierto de los viandantes de la ciudad, porque es la historia de un inmueble, el de la calle Simon-Crubellier y que va recorriendo piso a piso, habitación por habitación, contándonos quien vivió o vive, o de la relación de objetos que se encuentran en el salón o en un dormitorio o en baño, y nos contara la historia de algunos de ellos, nos llevara a relatarnos una batalla histórica, o un amor imposible, nos contara casi la historia de un siglo, lo que pensaban los mayores escritores de la época, cada objeto tiene su pequeña o gran historia. Como dice el autor es un autentico puzzle, ya en el preámbulo nos habla del arte del puzzle. Georges Perec fue uno de los fundadores, junto a Queneau, del grupo OULIPO, grupo donde había también matemáticos y se dedicaban al estudio y recreación de juegos y formas de combinatoria dentro de las reglas de la literatura, dando a sus libros una dimensión única, como por ejemplo, no utilizar en una de sus novelas la letra “e” la más utilizada en francés. Perec para mi es uno de los más interesantes escritores del pasado siglo XX, y uno de los más rompedores, y siempre con juegos matématicos en sus libros. Un libro que es pura literatura. Un libro imprescindible para los que les gusta la literatura con mayúsculas.
25.1.12
UN INTERESANTE LIBRO SOBRE LOS PROCESOS A FLAUBERT Y A BAUDELAIRE PRONTO EN ESPAÑA
El origen del narrador. Las actas completas de los juicios a Flaubert (por Madame Bovary) y a Baudelaire (por Las flores del mal), traducidas por Luciana Bata, suponen el desembarco en España de Mardulce, la nueva editorial argentina dirigida por el escritor Damián Tabarovsky, que antes ejerció en Interzona. Imposible no pensar en Ernest Pinard, acusador de Flaubert, como en uno de sus más incisivos lectores. Muchas ediciones francesas recogen su perorata junto a la novela.
Estamos en 1857, durante el Segundo Imperio francés, primero Flaubert por "Madame Bovary", y luego Baudelaire, por "Las flores del mal", son acusados por ofensas a la moral pública y religiosa. Acusados, además, por el mismo fiscal, el temible abogado imperial Ernest Pinard. Sin embargo, el primero es absuelto, y el segundo condenado. Y en ese contraste se juegan las diversas estrategias retóricas de los abogados defensores, pero sobre todo, la diferente posición de autor entre Flaubert y Baudelaire: mientras en este último todavía hay un yo lírico que se asemeja a la persona del autor, en Flaubert ya hay un distanciamiento entre el narrador y lo narrado que deja indemne la figura del autor.
9.1.12
" Stoner ", de John Williams
Da la impresión de que Stoner escribe una historia banal, la historia de un tipo que iba para agricultor, que estudia filología inglesa y se hace profesor de la Universidad de Columbia donde pasa toda su existencia. Que se enamora perdidamente de una mujer con la que comienza a ser infeliz la misma noche de la ceremonia conyugal: A la hija que tiene la adora y es él quien se ocupa de ella hasta que interviene su madre y se la quita. Ya maduro tiene una historia de amor maravillosa con una nueva profesora, que termina por la obligación exigida desde arriba de ser correctos.
Pero es un relato delicioso, en el que nos convertimos en amigos de ese buen tipo, simple, triste y gris. Le queremos, nos indignamos con él por su falta de sangre, por no romper con las circunstancias que le tendrían que hacer infeliz, y que él va a sumiendo como si estuvieran dictadas por su destino, sin capacidad de modificación. Por no darse cuenta de que él puede cambiar su vida. Pero cuando llega el desenlace natural, estamos a su lado, sufrientes.
Pero es un relato delicioso, en el que nos convertimos en amigos de ese buen tipo, simple, triste y gris. Le queremos, nos indignamos con él por su falta de sangre, por no romper con las circunstancias que le tendrían que hacer infeliz, y que él va a sumiendo como si estuvieran dictadas por su destino, sin capacidad de modificación. Por no darse cuenta de que él puede cambiar su vida. Pero cuando llega el desenlace natural, estamos a su lado, sufrientes.
7.1.12
"Semelweis" De L-F CELINE

Una sugerencia. Tome dos horas de su tiempo, sólo dos horas a su rincón de lectura, abra un pequeño librito de 126 páginas, publicado por Marbot Ediciones en 2009. Se trata de “Semmelweis”. Escrito por Louis-Ferdinand Céline y en el que cuenta la apasionada y apasionante biografía de este médico nacido en Budapest en 1837 y fallecido en Viena en 1868 y que, contra viento y marea inventó la vacuna pauperal que impediría que muchas mujeres murieran en el parto. Quienes pretendía ayudarles, los médicos, se había convertido, sin saberlo, en sus verdugos. En esta obra pequeña, el autor de “Viaje al fin de la noche”, saca a la luz sus conocimientos de medicina para reivindicar a un hombre que dedicó su vida, su energía y su coraje a este descubrimiento, pese a las contrariedades y la persecución de la sociedad médica del momento. Con un estilo propio de Celine, con desgarro y fuerza, se va contando esta vida en el que el bien tiene que luchar para hacerse paso.
5.1.12
“El niño perdido” de Thomas Wolfe.
De este libro dice Luis Antonio de Villena:
Hubo un escritor norteamericano, muy valorado allá y nunca demasiado conocido en Europa, llamado Thomas Wolfe (1900-1938), al que claro es, no se debe confundir con el todavía vivo petimetre del “nuevo periodismo” y a mi gusto un tanto regular novelista muy publicitado, que es Tom Wolfe. Nada que ver…
Thomas Wolfe (que murió tempranamente de tubercolosis) escribió una novela “El ángel que nos mira” (1929) que, según algunos, es parte importante de ese mito excepcional y acaso imposible, que suele llamarse “la gran novela americana”. Wolfe fue uno de los ídolos de Faulkner y de los “beat”. Es un gran narrador, obsesionado -como tantos lo estamos- por el paso del tiempo. Junto a novelas largas como, además de la citada, “El tiempo y el río” (1935), Wolfe alcanzó una notable maestría en la novela corta, por ejemplo en “El niño perdido”, que acaba de editar en español Periférica. “El niño perdido” (novela coral, contada en varias voces, la primera la del propio muchacho que murió) es el intento de reconstruir los vagos recuerdos y el St. Louis de 1904 donde murió su hermano Grover, que pasaba por un muchachito inteligente y excepcional. Asistimos a evocaciones distintas ( muy bien contadas) y al final a la visita del hermano narrador, más de veinte años después, a la casa donde murió Grover y donde ahora vive una amable señora ajena a ese pasado, tan fundamental para otros. El tiempo se lo lleva todo. ” Y a través de la maraña de recuerdos de un hombre, desde el bosque encantado, el pobre niño de ojos oscuros y rostro sereno, extranjero en la vida, hace mucho tiempo perdido como todos nosotros, una cifra de los laberintos ciegos, mi pariente, mi hermano, mi amigo, el niño perdido, se había marchado para siempre y no regresaría nunca jamás.” Sencilla, eficaz y bien hecha, “El niño perdido” no es sólo melancolía, no, sino ante todo el arte plural del bien narrar. No olvidéis a Thomas Wolfe.
Hubo un escritor norteamericano, muy valorado allá y nunca demasiado conocido en Europa, llamado Thomas Wolfe (1900-1938), al que claro es, no se debe confundir con el todavía vivo petimetre del “nuevo periodismo” y a mi gusto un tanto regular novelista muy publicitado, que es Tom Wolfe. Nada que ver…
Thomas Wolfe (que murió tempranamente de tubercolosis) escribió una novela “El ángel que nos mira” (1929) que, según algunos, es parte importante de ese mito excepcional y acaso imposible, que suele llamarse “la gran novela americana”. Wolfe fue uno de los ídolos de Faulkner y de los “beat”. Es un gran narrador, obsesionado -como tantos lo estamos- por el paso del tiempo. Junto a novelas largas como, además de la citada, “El tiempo y el río” (1935), Wolfe alcanzó una notable maestría en la novela corta, por ejemplo en “El niño perdido”, que acaba de editar en español Periférica. “El niño perdido” (novela coral, contada en varias voces, la primera la del propio muchacho que murió) es el intento de reconstruir los vagos recuerdos y el St. Louis de 1904 donde murió su hermano Grover, que pasaba por un muchachito inteligente y excepcional. Asistimos a evocaciones distintas ( muy bien contadas) y al final a la visita del hermano narrador, más de veinte años después, a la casa donde murió Grover y donde ahora vive una amable señora ajena a ese pasado, tan fundamental para otros. El tiempo se lo lleva todo. ” Y a través de la maraña de recuerdos de un hombre, desde el bosque encantado, el pobre niño de ojos oscuros y rostro sereno, extranjero en la vida, hace mucho tiempo perdido como todos nosotros, una cifra de los laberintos ciegos, mi pariente, mi hermano, mi amigo, el niño perdido, se había marchado para siempre y no regresaría nunca jamás.” Sencilla, eficaz y bien hecha, “El niño perdido” no es sólo melancolía, no, sino ante todo el arte plural del bien narrar. No olvidéis a Thomas Wolfe.
3.1.12
UNA LIBRERÍA PARA ACERTAR...

Hartos de literatura comercial, vamos viendo cómo se abren algunas librerías en donde se puede buscar lo interesante, lo último y lo que realmente vale la pena. Eso pasa con la Librería La Buena Vida, en la calle Vergara, entre la Plaza de Ramales y Ópera, en un rincón del viejo Madrid. Allí puedes preguntar y puedes hojear y ojear libros. Siempre encontrarás la sugerencia de los libreros que saben de libros, que han leído y que te pueden aconsejar. Suelo acercarme por allí. Cierra bien tarde. Es un lugar encantador con ofertas variadas, no sólo en los libros y en el bolsillo, que también, sino en cursos y coloquios. Además, no falta el café y el buen vino…¡ Animo. No os lo perdáis”. Es tan raro encontrar un rincón así….pese a la situación….
Una noche allí, tomando un café pude darme cuenta la relación que existe entre los libros y la vida...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)